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Laurel y cuidado de la piel después de los 70: lo que debes saber sobre las arrugas

 


Una tarde cualquiera, mientras se prepara la comida, alguien abre el cajón de las especias y saca unas hojas de laurel. Van directo a la olla, como han hecho durante años.

Pero últimamente, esa misma persona también ha escuchado que el laurel puede utilizarse sobre la piel para “quitar las arrugas”.

La pregunta aparece casi sola: ¿realmente funciona?

A partir de los 70, cuidar la piel sí merece algunos cambios. La piel suele volverse más delgada, seca y sensible, y las arrugas, manchas y pequeños cambios de textura se hacen más visibles. Pero eso no significa que haya que probar cualquier remedio casero que circule en redes sociales o entre conocidos.

Y aquí hay una diferencia importante: que una planta sea tradicional y útil en la cocina no significa que su aplicación directa sobre la piel esté demostrada como tratamiento contra las arrugas.

¿Qué puede hacer realmente el laurel por la piel?

El laurel, conocido científicamente como Laurus nobilis, contiene diferentes compuestos vegetales que han sido estudiados en laboratorio. Algunas investigaciones experimentales han observado propiedades antioxidantes y otros efectos biológicos de sus extractos.

Incluso existen estudios de laboratorio que han explorado extractos de laurel en relación con procesos asociados con la formación de productos de glicación, sustancias que pueden acumularse y afectar proteínas como el colágeno. Pero una observación en laboratorio no equivale a demostrar que ponerse una infusión o aceite de laurel en la cara reduzca las arrugas de una persona.

Esa distinción es fundamental.

Hasta ahora, la evidencia clínica que permita recomendar el laurel como tratamiento comprobado para las arrugas es limitada. Por eso conviene desconfiar de frases como “borra las arrugas”, “rejuvenece la piel” o “reconstruye el colágeno”.

No hay necesidad de prometer tanto para hablar de una planta interesante.

Después de los 70, la piel necesita algo diferente

Hay un momento en la vida en que la piel comienza a pedir menos productos y más cuidado.

Después de los 60 y 70 años, es frecuente que la piel pierda parte de su capacidad para retener agua. Puede sentirse tirante después del baño, irritarse con mayor facilidad o presentar una apariencia más fina, parecida al papel. También pueden aparecer más manchas, moretones y arrugas.

Por eso, una rutina sencilla puede ser más útil que una repisa llena de frascos.

Los dermatólogos recomiendan para la piel madura utilizar limpiadores suaves, evitar el agua demasiado caliente y aplicar una crema hidratante, especialmente después del baño. En piel muy seca, una pomada puede ayudar a retener mejor la humedad.

Es algo muy poco espectacular.

Y, precisamente por eso, muchas veces se pasa por alto.

El sol deja huellas que aparecen años después

Pensemos en las manos de una persona que durante décadas salió al mercado, caminó por la colonia, cuidó un jardín, trabajó al aire libre o simplemente pasó muchas horas bajo el sol.

La exposición acumulada a la radiación ultravioleta puede acelerar el envejecimiento de la piel. Con los años aparecen arrugas, manchas y cambios en la textura. Este proceso se conoce como fotoenvejecimiento.

Por eso, a los 70, 75 u 80 años todavía vale la pena protegerse del sol.

No es “demasiado tarde”.

La American Academy of Dermatology recomienda protección de amplio espectro con SPF 30 o superior, además de buscar sombra y utilizar ropa protectora, sombrero y gafas cuando sea posible.

Si alguien piensa que el protector solar solamente sirve para evitar quemaduras, aquí hay una buena razón para cambiar de idea: también forma parte del cuidado frente al envejecimiento prematuro de la piel.

¿Y si quiero probar el laurel?

Aquí conviene hacer una pausa.

Una cosa es utilizar una hoja de laurel para cocinar un caldo, unos frijoles o un guisado. Otra muy distinta es preparar una mezcla concentrada para colocarla diariamente sobre el rostro.

Especialmente después de los 70.

Se han publicado casos médicos de dermatitis alérgica por contacto asociada con aceite de Laurus nobilis. En otras palabras, algunas personas pueden desarrollar una reacción en la piel después de exponerse a productos de laurel.

Por eso, no recomendaría preparar aceite esencial de laurel casero ni aplicarlo directamente sobre la cara para tratar arrugas.

La piel madura puede ser más delicada y una irritación puede resultar mucho más molesta que unas líneas de expresión.

Una opción casera más prudente: cuidar la hidratación

Si lo que se busca es un gesto sencillo de cuidado, no hace falta convertir el laurel en una crema antiedad.

Una alternativa más segura y respaldada por recomendaciones dermatológicas consiste en mantener la piel limpia, hidratada y protegida del sol.

Rutina sencilla para la piel madura

ProductoCantidad aproximada
Limpiador suave sin fraganciaCantidad suficiente para limpiar el rostro
Crema hidratante sin fraganciaUna capa fina
Protector solar de amplio espectro SPF 30+Cantidad indicada en el envase

Preparación y aplicación paso a paso

Por la mañana:

  1. Lava el rostro suavemente con agua tibia y un limpiador delicado.

  2. Seca dando pequeños toques, sin frotar.

  3. Aplica una crema hidratante adecuada para piel seca o madura.

  4. Antes de salir, utiliza protector solar de amplio espectro SPF 30 o superior en las zonas expuestas.

Por la noche:

  1. Limpia nuevamente el rostro con suavidad.

  2. Aplica la crema hidratante.

  3. Evita añadir varias sustancias caseras al mismo tiempo.

¿Cómo utilizarlo?

La rutina puede realizarse diariamente. No existe una cantidad universal de crema que sirva para todas las personas; debe seguirse la indicación del producto y adaptarse a la condición de la piel.

El protector solar debe reaplicarse cuando corresponda, especialmente durante períodos prolongados al aire libre. La AAD recomienda reaplicarlo aproximadamente cada dos horas cuando se está al aire libre, además de utilizar otras medidas de protección.

¿Cuándo hacerlo?

La hidratación puede hacerse después de la limpieza. La protección solar corresponde principalmente durante el día, antes de la exposición al exterior.

Y un detalle importante: si un producto arde, causa picazón intensa o produce enrojecimiento persistente, no hay que pensar que “está funcionando”. La irritación puede hacer que los signos del envejecimiento sean todavía más visibles.

Una arruga no es una emergencia

Envejecer cambia la piel. Eso es parte de la vida.

Una línea alrededor de los ojos después de 70 años no significa que algo esté mal. Tampoco es necesario intentar borrar cada señal que aparece frente al espejo.

Lo importante es distinguir entre una arruga y una lesión que merece atención.

Una mancha nueva, una herida que no cicatriza, una zona que cambia de forma o color, o una lesión que sangra sin una explicación clara merece ser revisada por un profesional de la salud. El riesgo de cáncer de piel aumenta con la edad, por lo que observar la piel y consultar ante cambios sospechosos adquiere especial importancia.

Esta es una de esas cosas que muchas familias olvidan cuando hablan de “cuidado de la piel”: no todo cambio debe tratarse en casa.

Menos promesas, más constancia

Tal vez el mayor error sea pensar que el cuidado de la piel tiene que ser complicado.

Después de los 70, una rutina sencilla puede tener mucho sentido: limpieza suave, hidratación, protección solar y atención a cualquier cambio extraño.

¿Y el laurel?

Podemos seguir disfrutándolo donde probablemente ha sido más útil durante generaciones: en la cocina. Sus posibles propiedades biológicas son interesantes y merecen investigación, pero la evidencia todavía no permite presentarlo como una solución comprobada contra las arrugas.

Y eso no significa que no podamos cuidar nuestra piel.

Significa hacerlo con expectativas realistas.

Una crema hidratante después del baño. Un sombrero antes de salir al mercado. Un poco de sombra durante una caminata. Protector solar en las manos, el cuello y el rostro. Y, sobre todo, dejar de pensar que cada arruga necesita ser eliminada.

La piel cuenta una historia.

A los 70, esa historia merece cuidado, no castigo.

¿Has utilizado alguna vez laurel como remedio casero para la piel? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios y comparte este artículo con alguien de tu familia que esté buscando formas sencillas de cuidar su piel después de los 70.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional. Se recomienda consultar con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.

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